“Ante los sismos y los volcanes no hay mejor preparación que la de trabajar en la prevención, pues, al evitar daños estructurales, no se tendrá que trabajar en la recuperación de los mismos”, señaló el doctor Juan S. Payero de Jesús, durante su participación en La Semana de Divulgación de las Ciencias de la Tierra, celebrada en el Plantel Cuautepec de la UACM.
Durante la conferencia
La sismicidad y el volcanismo, dictada el 13 de marzo, en el Aula Magna 1, el experto en geofísica resaltó que los fenómenos naturales, como los temblores, tienen un comportamiento casi cíclico, es decir, si ocurre un terremoto en Baja California, de magnitud 7 en la escala de Richter, es porque en el pasado ocurrió uno similar, que pudo haber sido hace 100 o 200 años.
“Esto es algo que debemos tener en consideración, pues si hay un comportamiento cíclico, debemos prevenir los daños que ocasionan los desastres naturales sobre el humano y en el desarrollo del país, pues estos fenómenos afectan y disminuyen las economías de los países”, puntualizó Payero de Jesús.
Ejemplificó lo anterior con los casos de Haití y Japón: en el caso del primero, el terremoto del 2010, con magnitud de 7.3 grados, generó un daño económico de aproximadamente 14 mil millones de dólares, y se considera que acabó con el 117% del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, “lo que produce Haití y esperaba tener en un año se acabó en un minuto y medio”, apuntó.
En el caso de Japón, continuó, el sismo de 2011 fue de 9.1 grados y los daños, hasta ahora, se han cuantificado en 235 mil millones de dólares, esto es, el 4.27% de su PIB, aunque la cifra sigue aumentando por las indemnizaciones y reconstrucciones.
Por ello, el doctor Payero de Jesús señaló la importancia de la divulgación y prevención, para que se pueda convivir con los desastres naturales, como un terremoto, huracán o la erupción de un volcán. Para el caso de sismos, mencionó como medidas preventivas las construcciones y edificaciones en lugares seguros; microzonificación sísmica, pues, dijo, no es lo mismo construir un edificio en Acapulco que en Chihuahua; código de construcción adecuada, actualizado y funcional; educación y simulacros, además de una alarma sísmica.
Resaltó la importancia del estudio de las ciencias de la Tierra, “porque si tenemos muchos sismólogos hablando de esto, dando conferencias, investigando, vamos a tener un país educado y preparado para evitar daños considerables en el futuro, ya que la sismicidad se presenta sobre todo en la costa del Pacífico”.
Luego de mencionar las contribuciones de distintos investigadores, a lo largo de la historia, sobre los movimientos telúricos y los instrumentos de medición desarrollados, indicó que, desde 1905, en México se implementó el Servicio Sismológico Nacional (SSN), y en 1910 se inauguró la primera estación sismológica, que está en Tacubaya, y, actualmente, varios estados de la República cuentan con una estación sísmica que registra los movimientos telúricos, incluso a centenas de kilómetros, información que transmiten vía satelital o telefónica.
En relación a la sismicidad típica en México, entre 2006 y lo que va del 2012, indicó que han ocurrido 4 mil 509 temblores de magnitudes iguales o mayores a 4 grados en la escala de Richter; 183 iguales o mayores a 5 grados; 21 iguales o mayores a 6 grados; y uno mayor a 7 grados, que se registró en 2010, en Baja California, y que fue de magnitud de 7.3 grados.
“En México la tierra esta temblando constantemente, no lo percibimos, pero sí la instrumentación, lo que indica que debemos trabajar en la microzonificación, principalmente los ingenieros”, apuntó.
Respecto al volcanismo, el geofísico señaló que se ha tratado de establecer una correlación entre sismos y volcanes, y se ha tratado de identificar qué ocurre primero, si un terremoto o una erupción, pero, en la mayoría de los casos, no hay coincidencia.
Indicó que en los lugares con volcanes debe existir un control, pues si hay actividad, las exhalaciones de vapor y ceniza pueden ir en aumento y la erupción de rocas o lava genera daños en los alrededores como: destrucción de viviendas, puentes, acueductos, presas, deslizamiento y derrumbes de cerros, incendios, deforestación, contaminación de ríos, paralización del transporte, y con todo esto, daños en la economía del país.
Para prevenir daños de volcanes, Juan S. Payero señaló que se deben respetar los espacios y evitar las edificaciones en lugares cercanos a uno; contar con un mapa de riesgo volcánico; alerta volcánica (Semáforos del Centro Nacional de Prevención de Desastres); así como la educación y realizar simulacros.
La Semana de Divulgación de las Ciencias de la Tierra, celebrada del 12 al 16 de marzo, fue organizada por el Centro de Información e Investigación Documental, la Coordinación y el Consejo del plantel, así como la Sociedad Amigos de Cuautepec.