Posgrados de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Presentación


Las ciencias de la complejidad han surgido en los últimos veinticinco o treinta años como herramienta para entender procesos cuyo estudio no puede reducirse al de sus componentes. Su desarrollo ha dado lugar a la constitución de grupos de trabajo en los grandes centros de investigación del mundo que aplican la teoría de los sistemas complejos a la búsqueda de soluciones en muy distintos campos del conocimiento. En particular, sus avances en relación con el estudio de lo biológico y lo social –donde es posible reconocer propiedades que emergen en merced a la acción colectiva de muchas componentes relativamente indiferenciadas, modelarlas matemáticamente o simularlas computacionalmente– ha propiciado el interés de los estudiosos que hallan, en este nuevo instrumental para el pensamiento, recursos de investigación novedosos y sugestivos.

Así, las ciencias de la complejidad son un espacio para el trabajo interdisciplinario; un lugar de encuentro donde se tiene la posibilidad de conjuntar el interés de estudiosos de la vida, lo social y lo humano, en sus distintos niveles de organización, con técnicos y científicos cuyo lenguaje y método de investigación fundamental es la matemática; en este espacio, el diálogo y la colaboración de los dos grupos es fundamental: el segundo grupo aporta su capacidad para comprender y aplicar el análisis matemático de los sistemas dinámicos no lineales, soporte de la teoría de los sistemas complejos; el primero, juzga la pertinencia de las propuestas teóricas sobre la base de su conocimiento del campo en que se quiere aplicarlas y realimenta la búsqueda conjunta.

Por el vigor con que se desarrollan las ciencias de la complejidad en el mundo, por las posibilidades que ofrecen para buscar soluciones a los ingentes problemas de la Ciudad de México y del país, es preciso impulsar la formación de investigadores y de profesionistas capaces de incorporar sus conceptos, métodos y resultados en sus campos de trabajo. Esta necesidad se manifiesta en la demanda de ingreso a la Maestría en Dinámica no Lineal y Sistemas Complejos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México: además de los solicitantes con formación en física, matemáticas, ciencias de la computación y carreras afines –cuyas solicitudes han constituido grosso modo el 50 % de las que se presentan– se registra, un número creciente de solicitudes de ingreso de aspirantes que tienen licenciaturas en las áreas económico y administrativas, biológicas y de la salud o sociales y humanísticas. 

 

 

Objetivos del Programa

El programa de la MCC tiene el propósito de propiciar que los profesionistas de distintos campos que se formen en él desarrollen aptitudes para la investigación en ciencias de la complejidad orientadas a y aplicables en sus respectivos campos de interés y congruentes con los objetivos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México establecidos en su Ley.

Lograr el propósito general implica que quienes accedan al programa deberán

  1. Comprender los fundamentos, alcances y significado de la modelación de procesos y fenómenos no lineales como herramienta de representación necesaria en la solución de problemas;
  2. Identificar en la realidad las posibilidades de aplicar la teoría de los sistemas complejos a la comprensión de procesos físicos, biológicos o sociales que tengan lugar en su ámbito de trabajo.
  3. Apropiarse de una cultura científica y humanística que les permita
  • comunicarse adecuadamente con técnicos y profesionistas de distintos campos del conocimiento a fin de identificar la mejor forma de colaborar con ellos en la solución de problemas de interés común en los cuales puedan aplicarse las herramientas del análisis no lineal y la visión de la teoría de los sistemas complejos;
  • profundizar su educación ya sea formalmente o mediante el aprovechamiento de las múltiples fuentes de información disponibles hoy en el mundo;
  • construir un sistema de valores en el cual la búsqueda del bienestar y la felicidad de los seres humanos sea el más importante, para normar su actividad como científico.
  • transformar su práctica profesional para contribuir a resolver los problemas de la gente, recuperando para ella el bien social que es la ciencia